La Vida hay que vivirla diligentemente, no obsesivamente!

Ser diligente es poner mucho interés, esmero, rapidez y eficacia en la realización de un trabajo o en el cumplimiento de una obligación o encargo. Es una actitud proactiva para realizar una responsabilidad con excelencia y lograr el objetivo deseado.

Ser obsesivo es imponer en la mente una idea, una palabra o una imagen fija o permanente y dejarse dominar por ella. Es imponer de forma repetitiva y con independencia de la voluntad, de forma que no se puede reprimir o evitar con facilidad.

Las personas que viven diligentemente, se esfuerzan por hacer las cosas bien, con interés y excelencia, para alcanzar una meta o un objetivo trazado.

Las personas obsesivas se aferran a una idea y les cuesta mucho soltarla. En su obsesividad, se auto rompen límites para sí mismos y tienden a forzar a otros a romperlos también, bajo la excusa de buscar la excelencia.

En otras palabras, la actitud diligente está en función de enfrentar los desafíos, resolver problemas y obtener resultados; mientras que la actitud obsesiva está en función de la imagen propia que, al verse amenazada, se aferra a una idea y trata de que todos a su alrededor acepten su enfoque como la verdad. Por esa razón insiste hasta lograrlo, pero en el proceso lastima a seres queridos.

La verdadera humildad y el temor del Señor conducen a riquezas, a honor y a una larga vida. Prov. 22:4 (NTV)

Alcanzar riquezas, reconocimiento y una vida saludable es un anhelo de todos los seres humanos. Podemos ser diligentes o podemos volvernos obsesivos para alcanzar esas metas. Ser diligentes es esforzarse por vivir humildemente y en obediencia a la palabra de Dios. No cuestionar lo que está escrito en las sagradas escrituras y más bien procurar ser obedientes a las instrucciones de Dios que están escritas en la Biblia.

O podemos ser obsesivos para alcanzar esas metas y sacrificar tiempo de familia y cerrarnos en una idea de trabajo al punto que ignoramos las opiniones de los demás y pretendemos hacerlo todo a nuestra manera.

Ser diligentes con nuestra familia, es esforzarnos por amarlos, atenderlos, servirles a la manera de Dios. Es compartir experiencias juntos, crecer espiritualmente juntos.

No te obsesiones tratando de obtener bienes materiales para tu familia. Lo que más ellos necesitan es tu tiempo.

Si quieres aprender más para obtener un Matrimonio saludable, escríbenos y te ayudaremos a lograrlo.
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