Pedro y Karen, una pareja con 24 años de casados, tenían problemas en su matrimonio y estaban encerrados en un círculo vicioso,  él se enfocaba en las fallas de ella para culparla y viceversa. La relación se había vuelto muy estresante y no podían salir de ese círculo vicioso de deterioro constante.

La naturaleza humana tiende a ver más fácilmente las fallas en los demás que en sí mismos. Esta tendencia se alimenta del egoísmo y del orgullo y es totalmente destructiva para las relaciones familiares.

Mateo 7:3-5 ¿Y por qué te preocupas por la astilla en el ojo de tu amigo, cuando tú tienes un tronco en el tuyo? ¿Cómo puedes pensar en decirle a tu amigo: “Déjame ayudarte a sacar la astilla de tu ojo”; cuando tú no puedes ver más allá del tronco que está en tu propio ojo? ¡Hipócrita! Primero quita el tronco de tu ojo; después verás lo suficientemente bien para ocuparte de la astilla en el ojo de tu amigo.

No debemos enfocarnos en las fallas o debilidades de las personas a nuestro alrededor. Antes deberíamos escudriñarnos nosotros mismos para descubrir las áreas que están mal en nosotros. La actitud de cambiar nosotros primero, nos da la capacidad de ver las fallas de los otros de una manera constructiva.

¿De quién es la culpa?

Cuando culpamos a algún miembro de la familia por cualquier circunstancia, con razón o sin razón, vamos a lastimar profundamente su autoestima. Si la persona es verdaderamente culpable, no le va a ayudar en nada ser confrontado sin amor. Su autoestima sufrirá mucho y existe la posibilidad de que empeore en vez de mejorar.

Si la persona no es verdaderamente culpable, se va a sentir acusado injustamente, le va a producir una gran rabia y la tendencia va a estar enfocada en el contra-ataque, lo cual va a deteriorar gravemente la relación.

La culpa un sentimiento que daña profundamente la estima

Una persona con baja autoestima reduce considerablemente su sensibilidad emocional hacia las personas a su alrededor, endurece su corazón y pierde la fe y la esperanza de un futuro mejor.

Pedro y Karen aprendieron que no debían enfocarse en buscar culpables, sino en dialogar tolerantemente para escuchar la posición de cada uno sin prejuicios ni posiciones radicales. Esa actitud les permitió evitar las ofensas y concentrarse en buscar soluciones para sus conflictos del diario vivir.

Colosenses 3:12 Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.

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