Los secretos en el matrimonio, información que ocultamos, escondemos, y que nuestra pareja no conoce ni puede saber.

los secretos, son informaciones muy delicadas que el ser humano trata de ocultar cuidadosamente porque lo puede comprometer en su vida familiar, de trabajo o con la justicia de un país.

A estos secretos los llamamos “peligrosos”, porque frecuentemente generan una fuerte presión emocional sobre las personas que los poseen y se convierte en muchas ocasiones en un martirio emocional que puede afectar su vida normal.

Nos vamos a enfocar fundamentalmente en aquellos secretos a nivel de matrimonio y familia que afectan el comportamiento de las personas, pero no se hablan.

Por ejemplo las adicciones ocultas, a drogas, pornografía, masturbación; pensamientos lujuriosos; eventos traumáticos que avergüenzan, manejos indebidos de dinero o decisiones equivocadas. La mayoría de personas y especialmente los hombres tienden a guardar secretos de su vida por temor a que al ser revelados, pueda destruir su imagen delante de su esposa, familia, amigos y o compañeros de trabajo. Tenemos que entender que todo lo que se guarda en secreto, está en tinieblas y en esa área hay un enemigo que puede usar esa información para dañarnos en el momento menos oportuno.

Efesios 6:12 porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Juan 8:12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Cuando decidimos vivir conforme a la vida cristiana real, no debe haber secretos en nuestra vida. Ya no vivimos en tinieblas, ahora vivimos en la luz de la libertad, la luz de la vida. Estamos claros que para vivir en la luz y en la paz, debemos sacar esa información infecciosa que está en nuestro sistema emocional. La pregunta es: A quien le contaremos esta información tan delicada? Algunos creen que con contársela a Dios es suficiente.

Santiago 5:16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

La confesión a Dios nos produce perdón de Dios, pero la confesión a otros hermanos nos produce sanidad emocional. Nuestro cónyuge es la primera persona natural para confesarle nuestros secretos puesto que somos una sola carne. Pero puede haber tópicos que son muy delicados y pueden dañar la relación. Entonces debemos tener un(a) líder espiritual, o un hermano(a) maduro(a) en la FE al que le podamos contar esos secretos que tengamos en nuestra vida y que ore por nosotros.

Eso traerá libertad y autoridad espiritual. Si tienes secretos en tu vida que tu sabes que debes sacarlos de tu sistema emocional interno, prepárate en oración y busca a la persona adecuada para hablar y sanar tu corazón. No te quedes con nada guardado; y el Dios de Paz visitará tu corazón y te llenará de su presencia.

Limpiar nuestra alma de secretos, nos llevará a otro nivel espiritual.

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. ¡Cuídalo!

 Escrito por los Pastores Luis y Hannia Fernandez